Creyeron encontrar “reserva moral del ejército” pero era caca de perros

Un equipo interdisciplinario de UDELAR que, a raíz de las declaraciones del ex comandante Manini Ríos, había comenzado la búsqueda de la “reserva moral del Ejército” creyó haberla encontrado en “una plaza en la Rambla Sur de Montevideo”. Sin embargo, luego de los primeros análisis se pudo constatar que se trataba en realidad de “suculentas cantidades de desagradable y olorosa mierda de perros”.

La confusión – según explicó una de las investigadoras- “se debió a la cantidad de soretes y pedazos de mierda acumulados en el lugar” que en algunos casos “mantenían similitudes con algunos componentes de las Fuerzas Armadas que podrían ser aquellos depositarios de la reserva moral que estábamos buscando”.  De acuerdo a lo expuesto por los expertos, en algunos casos “hay soretes que, según indican los resultados de los análisis, es posible que estén en el mismo lugar desde al menos cincuenta o cincuenta y cinco años”. Los parecidos, según indican las fuentes, no terminan ahí: “en algunos casos los soretes tienen tantos años en el lugar que son, por su dureza, color y apariencia, casi indistinguibles de piedras y cascotes que están en ese sitio sin hacer nada, ocupando un lugar minúsculo pero molesto y amenazante para cualquiera que camine en sus cercanías”.

Al respecto de esto último, el equipo interdisciplinario compartió su sorpresa al constatar que “la gente del barrio parecía no percibir el olor a caca de perro que surgía de allí, como si el nauseabundo aroma estuviese naturalizado desde hace años, como si por omisión, se tratase de algo entendido como necesario en el paisaje de la Rambla Sur”.

Si bien la búsqueda de la “reserva moral del Ejército” continuará, ahora desde UDELAR plantean el problema de “qué hacer con todos estos pedazos de mierda” que todavía quedan por ahí, dado que al cobrar notoriedad pública nuevamente se ha puesto el tema sobre la mesa.

Desde el poder Ejecutivo se ha comandado una remisión de los pedazos de caca más grandes y más visibles en la plaza utilizando bolsitas biodegradables y  con mucho cuidado. Los miembros del equipo interdisciplinario, si bien la consideraron “una acción necesaria” no omiten recordar que “el Presidente había firmado en su momento el mantenimiento de estos pedazos de mierda en la Rambla Sur por más que había tenido ya la información de su carácter de soretes de perro en un informe en su escritorio” y agregaron que “si bien eso de aceptar los términos y condiciones dando click sin leer es algo que hacemos todos cuando nos afiliamos a Netflix o descargamos una aplicación en el celular” convendría “hacerse cargo a tiempo de lo que se acepta para no parecer un viejo millenial que no lee nada que tenga más de dos párrafos para después hacer berrinches de republicanismo. Con todo respeto.”

Al momento no está claro que ha de ocurrir con la caca de perro acumulada en la plaza de Rambla Sur, ni tampoco qué ocurrirá en la búsqueda de la “reserva moral del ejército” que, hasta el momento, se hace difícil ubicar.